Las tallas de las modelos

PARECE que teníamos la fiesta en paz en el sector de la moda hasta que una caprichosa fijación de límites condujo a las modelos a desfilar en las galerías que parecían proceder de un campo de exterminio judío en la Alemania nazi. Ya quedó muy lejos aquello de las “rebajas anti-guerra”, en que todo abundaba, y en que las señoras pudientes salían de las tiendas para ponerse encima lo que parecía -como dijo la revista “La Codorniz”- el menudillo de cinco morcillas metido en una. Sin embargo, como el hambre era la causa de la desnutrición, las potencias ex beligerantes empezaron a buscar comida y, más o menos, la gente se repuso y comenzó a prepararse para otra guerra, aunque solamente pudieron hacer guerras “de mentiritas”, como la “Guerra Fría” y esas tonterías que no mataban a nadie.Pasaron los años, la gente empezó de nuevo a comer, a lavar y planchar la ropa, que al principio tenía que remendar hasta que se volvieron a fabricar las agujas, los hilos y las telas; tiraron el Muro de Berlín; la gente empezó a comprobar lo bien que se vivía sin guerra y, casi de repente, empezaron otra vez a hacer ropa y organizar las pasarelas donde desfilaban las modelos que, al principio, como estaban desnutridas, parecían más bien flacas y canilludas. Y, claro, como así las veían las demás mujeres en las revistas y la TV, que acaban de inventar, pues creían las demás que todas las mujeres tenían que ser flacas y canilludas. La consecuencia fue que a las muchachas les dio por adelgazar y la anorexia se generalizó cada día más.
Aunque la anorexia es un lujo que no se puede permitir cualquiera porque para adelgazar hay que estar gorda o llenita; es difícil acostumbrarse a no comer, y tiene que esperar a que les dé la anorexia. Pero cuando llega la enfermedad, es difícil quitársela, y la muchacha, o la mayor, empieza a adelgazar, y como el hueso es lo último, ahí se queda. Entonces, empieza la batalla de los médicos para curar a las anoréxicas. En ese punto estamos.

Ahora han suavizado las exigencias corporales los modistos y parece que han cambiado los tipos en las galerías. Ya el tipo fideo va desapareciendo con gran júbilo de los “salidos” y los “viejos verdes”. Sin embargo, ahora aparece en las pasarelas inglesas la llamada guerra a las talles cero, que, me figuro, será una modelo invisible. En esta “guerra” participa el Gobierno de Londres, que si opta por lo contrario tendremos en el Reino Unido “culudas” como escombros.

Fuente: Eldia.es

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