Briatore, según su mujer

Elisabetta Gregoraci, estrella de la Pasarela Moda Adlib, confiesa que “con Flavio me anduve con pies de plomo por su fama de Casanova“.

Atención, atención, Flavio Briatore se está convirtiendo en un hombre muy casero. ¿Será por eso que ahora acude a todas las fiestas (incluida la de su propia boda) en pantuflas?
Éste y otros detalles sobre el magnate de la Fórmula 1 me los contó el miércoles su mujer, Elisabetta Gregoraci, en Ibiza, donde actuó como protagonista absoluta de la singular Pasarela Moda Adlib, que esa noche se celebró en la isla pitiusa, al borde del mar y bajo las estrellas.
«Flavio conmigo se está humanizando», me confesó Elisabetta en tono confidencial. Esperaba encontrármela esquiva (lo estuvo más tarde, terminado el desfile, cuando, casi en estampida, abandonó Ibiza y puso rumbo a su mansión de Cerdeña), pero me la encontré comunicativa y sincera.
Resulta que Flavio (ese hombre), de cocinar ná de ná. Pero sí se presta a pasear al perro junto a su mujer, por el parque, lo cual para un consumado ex playboy es toda una rendición. «Cocinar, cocino yo, pero soy bastante mala, je, je…», me desveló esta italiana sureña, hija de sicilianos y ex Miss Calabria.
Casada hace apenas mes y medio con el ‘capo’ de la escudería Renault, Elisabetta, que pese a haber posado ligerita de ropa en varias ocasiones se considera a sí misma una mujer «tradicional y con fuertes valores», ha decidido recortar su agenda profesional para estar cerca de su maridito. Por eso ha cambiado su estrellato en la televisión italiana por una vida más anónima en Londres. Su objetivo inminente es quedarse embarazada. «Quiero dos o tres hijos y voy a ser una ‘mamma’ muy italiana -amenaza-. Mis hijos no me los va a criar nadie. Voy a estar yo muy presente».
Elisabetta se declara enamorada, pero no ciega. «Conozco la fama de Casanova que arrastra Flavio, pero eso es agua pasada. ¿Celosa yo? Ni hablar. Aunque, bueno… confieso que al principio de nuestra relación anduve con pies de plomo porque temía enamorarme de un mujeriego. Luego me ha demostrado que ya no lo es. Por eso me he casado con él».
¿Y la edad?, me atreví a preguntarle; porque Briatore le lleva 30 años… «A Flavio no le veo como un hombre mayor. Coge tres aviones al día y casi tiene más energía que yo. Claro que son muchos años los que nos separan, pero procuro no pensar en el futuro. Uno nunca sabe lo que pasará. Puedes estar casada con un hombre joven y perderlo por una enfermedad o accidente».
Gregoraci dice estar «molto arrabbiata» (rabiosa) por las fotos que esta semana publica ‘Interviú’ con ella en ‘topless’. «Son de hace ocho años, y no deberían haberse publicado en España». Pero lo dice con una sonrisa. «Flavio se enamoró de mí por mi buen carácter -asegura-. Siempre estoy de buen humor». Esa noche, Elisabetta efectuó tres salidas en la Pasarela Moda Adlib. En una de ellas, llevaba un minivestido dorado tan sumamente corto que se le veía… hasta el ‘carácter’. Y, en efecto, era magnífico.

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